
El Jesús Histórico: 2000 años de añadidos
David Rabadà i Vives
Hoy en día sabemos que el Jesús histórico del pasado nada tuvo que ver con el Cristo elaborado por la fe. Ambos personajes fueron totalmente opuestos y distaron mucho de ser uno mismo. En ello, y aunque no se explique durante las misas, están de acuerdo la gran mayoría de expertos bíblicos. Tras muchos años de investigación
hay datos suficientes para detallar que la imagen evangélica del Cristo de la paz fue inventada a partir de la visión de los primeros cristianos. Luego el contexto en donde fueron redactados los evangelios, más la presión del amenazante Imperio de Roma y el posterior poder de la Iglesia, cambiaron por completo el pretérito Jesús histórico convirtiéndolo en el vigente Cristo de la fe.
Bienvenidos a un viaje en el tiempo que nos llevará hasta quién quiso revolucionar su sociedad judía.
I
Hechos y dudas
«Cave ab homine unius libri».
Ocultaros del hombre de un solo libro.
(Proverbio medieval)
1. Las dudas
¿Qué mensaje quería divulgar Jesús que tanto enfadó a algunas clases sociales? ¿Una nueva religión? ¿Un cambio social? ¿Por qué asesinaron realmente a Jesús? ¿Por religión? ¿Por política? ¿Por error? ¿Quién sentenció realmente la ejecución del nazareno? ¿Los romanos? ¿Herodes? ¿El Sanedrín? ¿Se trató de un complot para que Roma ordenara su muerte? ¿Un complot de la aristocracia judía?
Leyendo los Evangelios nos percatamos de que existen demasiadas contradicciones como para responder con claridad las dudas anteriores. Hay que investigar a otro nivel, hay que comprender cómo fueron redactados los Evangelios y, con ello, dar un giro a los acontecimientos. Si a lo anterior sumamos otras informaciones sobre el contexto social del momento, más otros documentos actualmente disponibles, se llega a comprender cómo se expandió el cristianismo por el Imperio romano y qué imagen se construyó del nazareno. Si consideramos todos los factores obtendremos respuestas satisfactorias a las cuestiones planteadas.
Pero el viaje de este libro no finalizará tras la obtención de dichas respuestas. Se apeará solo en esta estación. La respuesta que se dará a las preguntas anteriores nos desvelará los fundamentos históricos de la fe cristiana. Si somos doctos con los Evangelios, podremos aproximarnos a la historia de un personaje que unos creyeron el ungido de Dios, otros el Mesías judío, y la mayoría el Cristo griego. Este ensayo invita a reflexionar sobre el doble asesinato que Jesús sufrió: la desaparición que comportó el nacimiento de un mártir y la fundación de una religión hoy presente en los cinco continentes: el cristianismo.
2. Los hechos
En la bibliografía sobre Jesús existen a menudo dos tipos de obras. Por un lado, aquellas basadas en la fe, exégetas o no, que intentan demostrar la existencia histórica de un Jesús mago, sobrenatural, hacedor de milagros, enviado por Dios con una misión universal dirigida a todos los habitantes del planeta. Por otro lado, existen los libros escritos por personas poco o nada creyentes, que, tras muchas elucubraciones y deducciones al más exagerado estilo CSI, caen en la ciencia-ficción sin jamás demostrar un Jesús hindú, gnóstico, templario, antroposófico, esotérico y hasta extraterrestre. En los primeros, los del nazareno mago y hacedor de milagros, pesa más la fe que la razón y, en los segundos, la ficción más que la realidad. Los primeros siguen proclives a un Cristo de la fe divina, y los otros todo un Expediente X, un Alicia en el País de las Maravillas. Los inevitables prejuicios jalonan ambas literaturas, bien para mentirse a uno mismo, bien para engañar a los demás.
Este libro intenta mantenerse en la cuerda floja de la objetividad histórica; el lector juzgará al final. Para lograr el necesario equilibrio lo primero que se analizó fueron la gran mayoría de publicaciones escritas por expertos bíblicos e historiadores del cristianismo. Posteriormente, se estableció la correlación más lógica entre los principales hechos de los Evangelios canónicos a sabiendas de que estos no guardan cronología exacta ni ordenada de lo ocurrido.
Para dilucidar los sucesos que conformaron la verdad histórica de Jesús se desestimaron las narraciones mágicas u otras que los especialistas bíblicos indicaron como elaboradas, añadidos o invenciones. Por otro lado, se optó por una lectura lo más científica posible de los Evangelios, en contra de los criterios de interpretación establecidos por la Pontificia Comisión Bíblica, acordados en 1993. En ellos se establecía que no se necesitaba el empleo de ningún método científico en la lectura de la Biblia. También se insistía en que no se debían priorizar los aspectos económicos e institucionales sobre las dimensiones personales y religiosas de los hechos manteniendo una sintonía y acogida positiva del mensaje de Jesús para aumentar la capacidad del experto bíblico a la hora de dilucidar la realidad histórica.
Nosotros, en cambio, hemos optado por hacer todo lo contrario: analizar transversalmente lo escrito y así aproximarnos a los acontecimientos, desde la lógica y no desde la fe, al Jesús histórico. Para ello adoptamos el principio de parsimonia, que ha permitido el desarrollo de todas las ramas de conocimiento empírico, el progreso cognitivo humano y la mejora tecnológica del planeta.
El principio de parsimonia, atribuido a Guillermo de Ockham, demuestra que la teoría que resulta más sencilla y lógica, pero que más misterios y preguntas responde, es la más cercana a la realidad. En una investigación criminal o en un juicio, se aplica dicho principio para discernir entre inocentes, sospechosos o culpables.
Así pues, para aplicar correctamente el principio de parsimonia se debe tener en cuenta todo el contexto histórico de los hechos y, posteriormente, proponer la explicación más plausible. Utilizando las crónicas romanas, los manuscritos de otras procedencias y otros datos arqueológicos y antropológicos, se ha intentado evitar la literatura de los partidarios del Cristo mago y las narrativas de los defensores de un Jesús de ciencia-ficción.
Así empezó este libro, con el depurado y la organización de los hechos. Recorramos ahora la biografía de un hombre cuyo nombre pudo ser Jesús.
Sobre el libro
Si reconocéis la verdad, la verdad os hará libres.
La ignorancia es esclavitud, el conocimiento es libertad.
(Jesucristo, Logion 123, Evangelio de Felipe.)
Muchos confunden al Jesús histórico con el Cristo de la fe, siendo ambos totalmente opuestos. Hoy en día, tras muchos años de investigación, sabemos que hay datos suficientes como para comparar ambas figuras y detallar que la imagen evangélica de Cristo fue elaborada a partir de la visión de los primeros cristianos. Posteriormente, el contexto en que fueron redactados los Evangelios canónicos, más la presión del amenazante Imperio de Roma y el aumento de poder de la Iglesia medieval, explican gran parte de las diferencias entre el Jesús histórico y el Cristo de la fe.
Ficha técnica
ISBN: 978-8412856415
Encuadernación: Rústica
Número de páginas: 322
Idioma: castellano
20,00 € IVA incluido
Mis obras









Sobre el autor
DAVID RABADÀ i VIVES (Barcelona, 1967), se doctoró en Ciencias Geológicas en 1995. Ha recibido diversos premios científicos y literarios como el Fundació Eduard Fontseré (1996), el UPC con mención especial (1999), el Albert Pérez Bastardas (2003), el Ciutat de Valls de Natura (1992 y 1995) i el Ciutat de Viladecans (2005).
Le han publicado las novelas Un Déu per als Ignorants (2000), Les Cinc Cares de la Terra (2005), los ensayos ¿Educar? Educamos Todos (2007), Quién Fracasó con el Fracaso Escolar (2008), Cristo Mito al Desnudo (2015), Prejuicios y Evolución Humana (2020), L’Evolució a la Terra (2022), La Palma Bonita, un viaje por sus cenizas (2022) y es coautor de Ciències de la Terra i del Medi Ambient (2008).
Actualmente es profesor de Ciencias Geológicas, académico de la ACVC, y responsable de prensa de Profesores de Secundaria.